En 022 estudio hemos desarrollado el proyecto de diseño de tienda en Barcelona para Doña Carmen, ubicado en el centro comercial L’Illa Diagonal. Esta intervención da continuidad al lenguaje espacial previamente trabajado para la firma, evolucionándolo para consolidar una identidad de marca reconocible, coherente y adaptable.
El nuevo espacio traslada los valores de cercanía, calidez y tradición propios de la marca de moda infantil a un entorno contemporáneo, donde arquitectura, materialidad y luz construyen una experiencia alineada con su universo.
Doña Carmen es una firma especializada en moda infantil que combina tradición y sensibilidad actual. El proyecto parte de la necesidad de reforzar su identidad física, dotándola de un lenguaje espacial capaz de mantenerse en el tiempo y replicarse en distintos puntos de venta.
El objetivo no era únicamente diseñar un espacio comercial, sino establecer una base conceptual sólida que permita a la marca crecer sin perder coherencia. Este proyecto continúa la línea iniciada en la tienda de Doña Carmen en Valencia, consolidando un lenguaje espacial propio para la marca.
El local, de dimensiones reducidas y completamente expuesto al paso del público dentro del centro comercial, planteaba una doble exigencia: maximizar la capacidad de exposición y almacenaje, y al mismo tiempo construir una imagen clara y ordenada desde el exterior.
Todo el producto, tanto expuesto como almacenado, debía integrarse en el propio espacio de venta. Para ello se desarrolla un sistema de almacenaje oculto en el mobiliario y en los paramentos, liberando el espacio visual sin comprometer la operatividad.
La alta visibilidad del local obliga además a entender la tienda como un escaparate continuo, donde cada punto de vista forma parte de la experiencia.
El proyecto se apoya en formas geométricas puras como recurso conceptual y formal. Volúmenes sencillos y composiciones elementales evocan el imaginario infantil, estableciendo un vínculo directo con el usuario final a través de un lenguaje reconocible y universal.
La distribución se organiza en dos ambientes:
Un primer espacio de acceso, más abierto, que actúa como reclamo y punto de captación, y un segundo ambiente más recogido y cálido donde se desarrolla la experiencia principal de compra.
Ambos se articulan mediante un arco que se convierte en elemento protagonista, marcando la transición espacial y reforzando la identidad del conjunto.
El perímetro se activa como sistema continuo de exposición, permitiendo liberar el centro y generar recorridos amplios dentro de un espacio de escala contenida.
El mostrador adquiere un papel protagonista dentro del espacio. Más allá de su función operativa, se concibe como una herramienta de trabajo alineada con la forma de venta de la marca, donde el producto se presenta, combina y construye sobre el plano horizontal.
Su diseño refuerza la experiencia de atención personalizada, convirtiéndose en un punto clave dentro de la relación entre cliente y producto.
La iluminación se plantea en tres niveles que trabajan de forma complementaria.
Por un lado, una iluminación técnica desarrollada con soluciones de XAL garantiza una correcta lectura del producto y una percepción fiel del color. A esta se suma una iluminación ambiental integrada en elementos expositivos y encuentros constructivos, que aporta continuidad y calidez al espacio.
Finalmente, la iluminación decorativa, con piezas de Aromas del Campo sobre el mostrador, introduce puntos de interés y refuerza la identidad del conjunto.
El resultado es un equilibrio entre precisión técnica y construcción de atmósfera.
La selección de materiales responde a la voluntad de equilibrar tradición y contemporaneidad.
El uso de cerámica esmaltada artesanal de Maora introduce textura, profundidad y un vínculo directo con los procesos manuales, reforzando el carácter cercano de la marca. Este material convive con superficies neutras y soluciones integradas que permiten ceder protagonismo al producto.
Elementos con relieve y geometría aportan ritmo y continuidad al espacio, mientras que detalles como los mecanismos de la serie 270 de Simon garantizan una coherencia total incluso en la pequeña escala.
El proyecto transforma un espacio reducido en un entorno claro, ordenado y legible. La organización perimetral, la diferenciación de ambientes y el tratamiento de la luz permiten construir una experiencia fluida, donde el cliente puede recorrer, descubrir y relacionarse con el producto de forma natural.
La tienda deja de ser únicamente un punto de venta para convertirse en un espacio de relación con la marca.
En 022 estudio entendemos el retail como una herramienta estratégica capaz de construir identidad y generar valor para la marca.
En este proyecto, el diseño no se limita a resolver un espacio, sino que establece un lenguaje que conecta producto, arquitectura y experiencia de usuario, consolidando una base sólida para el crecimiento de Doña Carmen.
La tienda de Doña Carmen en Barcelona se presenta como un espacio coherente, reconocible y adaptable, donde geometría, materialidad y luz se combinan para construir una identidad clara.
Un proyecto que demuestra cómo el interiorismo comercial, incluso en espacios de pequeña escala, puede convertirse en un elemento clave en la construcción de marca. Puedes ver otros proyectos de interiorismo comercial desarrollados por 022 estudio como Galerías Madrid en Sevilla.